Palabras de Bienvenida

Bienvenidos a mi humilde blog donde las letras se criban en el cedazo de la sintaxis, y las palabras llegan hasta el link costero del mar de la Web convertidas en mensajes divergentes arrastrados hasta el puerto virtual del lector.

jueves, 28 de agosto de 2014

ELEGÍA (A NUESTRO AMADO HIJO, WILLY)

http://peregrinajeliterario.blogspot.com/2017/08/a-nuestro-amado-hijo-willy-in-memoriam.html


Has partido hasta el empíreo del Señor,

La cima más
“elevada” en busca de una paz

Unánime.


Anclaste tus aperos a la “divina montaña”,

Y a tus cuerdas aferraste tu etérea humanidad

Para hendir el infinito espacio sagrado.


Abriste tu última ruta de escalada

Hasta las alturas de la que no descenderás jamás

A rapel.


Entre engreídas nubes tu alma libérrima

se se solaza,


Ahora, en las imponderables cumbres

De los bienaventurados.


Las enhiestas montañas preservan tus nobles huellas

Que jamás hollaran a la madre natura, a la que siempre

Respetaste como santuario natural sin agresión posible.



De cumbre en cumbre te arrobaste de lontananzas infinitas

Columbrando la esperanza inefable,

Compañera peregrina de las almas puras.



Libre de compromisos inciertos en el tiempo,

Como ave migratoria cruzaste el piélago ignoto

Para abrir tu corazón a otra alma no menos pura, que la tuya:

Cándida, noble, sencilla; en las entrañas de la madre patria.



Dejas tu impronta indeleble

Regalo de la Providencia como don:

Alcanzar las cumbres inciertas

Donde el espíritu despliega sus prístinas alas

En la vaciedad portentosa del éter.



Más allá del horizonte incólume de maldad

Tu alma finalmente se vio purificada.

Ahora  bates tus afiligranadas alas sin esfuerzo;

Sobre cimas y riscos cimarrones de impolutas nieves.


Te regodeas en el vuelo eterno de la “elevación”:
Estás en la “cumbre de la perennidad”
Está en tu elemento natural.

Amado hijo, que tu alma abra rutas en el cielo, y,
En la tierra, transitadas las que hicieras; 
Recuerden al caminante De pasos breves
Sobre rocas y paredes. 

Descansa en Paz.






Eliéser Wilian Ojeda Montiel

La Azulita, 27 de agosto de 2014