Palabras de Bienvenida

Bienvenidos a mi humilde blog donde las letras se criban en el cedazo de la sintaxis, y las palabras llegan hasta el link costero del mar de la Web convertidas en mensajes divergentes arrastrados hasta el puerto virtual del lector.

sábado, 27 de abril de 2013

MI VOZ EN LA ESCRITURA





Crear nuestra propia voz en la escritura es reconocer nuestro avance cognitivo en esta competencia; es decir,
dónde iniciamos nuestra débil o nula destreza, dónde estamos y cuánto nos hemos posicionados como autores autónomos y, a la vez, críticos, divergentes, y, hasta cierto punto, originales. Pero en este aspecto no debemos olvidar que somos deudores sociales, y, «Desde esta perspectiva, la construcción de una voz propia es posible gracias a la interiorización de otras voces, que nos han acompañado en el proceso»: Castelló, Corcelles, Iñesta, Bañales y Vega (2011, p. 108).

En tal idea mi voz no es mi propia voz; pero tan poco es la de otro en particular: es la univocidad de múltiples formas de enunciados sociales lo que nos permite reconocer y valorar nuestra libertad intelectual, no sólo desde nuestra particularidad sino desde el punto de vista de una comunidad también.

Pero por otro lado escribimos para reconocernos desde nuestra propia voz y vernos desde lo escrito; desde la panorámica de nuestra singular otredad; desde nuestra entelequia circunstancial de seres finitos.

Sin duda que una sólida competencia escritural no es un producto azaroso en nuestras vidas, ello es un compromiso personal e idiosincrático, pues el paso por la academia no garantiza dicha adquisición ni mucho menos la idoneidad requerida en diferentes compromisos socio económicos.

Asimismo, nuestra envilecida e incompetente voz de autor de textos, desde la perspectiva de una degradación inicial, si se quiere; comienza a tomar identidad peculiar e independiente y perfila nuestra personalidad y estilo propio de escritor, a partir de aquel compromiso de idiosincrasia subjetiva respecto a lecturas de otras voces, y de inserirlas para formarnos una determinada y característica manera de expresar nuestros juicios y opiniones, que nos anuncie y nos sitúe en determinados hechos de escritos contextualizados.   

Igualmente, y para reforzar lo expresado más arriba y en la misma línea de pensamiento; es evidente la importancia de la confiscación de la retórica canónica de la lengua, así como de la internalización de diferentes procesos y estrategias conducentes a la implantación en nuestra psiquis de una determinada locución, que identifique nuestra voz como eco de enculturación social en la existencia de otros locutores ocultos; pero fundamentales en tal apropiación y que nos hace diferentes muy a pesar de la diversidad de autores[1].

Finalmente y para concluir; la ‘voz’ en el texto escrito nos permite sobresalir entre las copas de la humanal selva intelectual[2].




Bibliografía

Castelló, M., Corcelles, M., Iñesta, A., Bañales, G y Vega, N. (2011). La voz del autor en la escritura académica: Una propuesta para su análisis. Revista Signos, 44(76), (pp.) 105-117.



[1] Op. cit.
[2] El subrayado me pertenece.