Palabras de Bienvenida

Bienvenidos a mi humilde blog donde las letras se criban en el cedazo de la sintaxis, y las palabras llegan hasta el link costero del mar de la Web convertidas en mensajes divergentes arrastrados hasta el puerto virtual del lector.

martes, 5 de junio de 2012

El LARGO TEXTO DE MI VIDA

 

Quizá lo más arduo para quien se inicia en producir su primer escrito con seriedad, sea cómo introducirse en el tema; esto es, la manera de iniciar su primer párrafo. Marcará todo su desarrollo, enfrentará esas palabras preliminares. Por su puesto el arte de la escritura, su competencia; requiere mucho más que una simple introducción...

Con ello quiero hacer honor al primer intento serio de una de mis hijas en este difícil arte de las letras. Vaya pues, a ella, mis más nobles y bien intencionadas felicitaciones. Helo aquí:

 

El Largo Texto de mi Vida

¿Qué se necesita?, apartando las obviedades para perseverar en el tiempo: “eso”. Para no perder en los mezquinos minutos las naderías. Nos da tanta complacencia al escucharlas, al sentirlas, al verlas; o tan solo al pensarlas.

  ¿Cómo debemos manejarnos en el camino de la vida?, para nuca padecer de “eso”. ¿Acaso existe algún elevado ser para decirnos secreto semejante? Lo dudo.

   ¿Cómo hacer con el hollín del tiempo y evitar nos opaque esa luz, perplejo en la presencia prístina?, y el óxido de la distancia no carcoma la textura de “eso”; no se esfume entre los dedos como el agua o la arena.

   “Eso” se exhibe siempre tan gracioso, tan pasible al regocijo; te dejas llevar por él. Pero, ¡oh ironía!, la placentera convivencia acaba sumergiéndote en la irremediable contrariedad.

    Lo malo de “eso” es ser testigo y cómplice, saber lo sobrevenido luego de “eso”. Más, ¿cómo lastima tanto y tan poco!, ¡cómo nos conmueve! ¿Es acaso vivacidad o tan solo resignación a vivirlo nuevamente? Sentimiento escurridizo sin prisa, sin dolor, sin lamentos, sin miedo… como la muerte cuando es pacífica.

    Quisiera no padecerlo ya nunca más; pero a pesar de mi juventud precedida no se siente tan jovial mi corazón, no tan jovial mi alma.

    Conozco, ahora, la concesión de “eso”, y si no, cuando se revele nuevamente como bufón con nuevas caras, con nuevos ropajes, con nuevos artilugios; me internaré en el maravilloso mundo de "Alicia" esperando, esta vez, no salir tan mal. 

     Siento haber transitado ¡tantos caminos en tan corto tiempo! Los sabios en derredor comentan mi largo sino por completar. Pero mis manos se sienten húmedas, mis ojos secos, mi alma desgastada… todavía me queda ¡más!

    Pero esta vez no me detendré si “eso”, nuevamente, se esfuma. Solo será una coma más de ese largo texto de mí pretendida vida.



Marcia Elena Ojeda Mundo
Caracas, 31 de Mayo de 2012
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